Moringa, el llamado “árbol de la vida”

En la naturaleza existen árboles que de forma natural generan nutrientes que hemos aprendido a utilizar para nuestro beneficio, en su mayoría, aprovechamos sus hojas o sus frutos, pero existe un árbol originario de algunas partes de Asia y África del que se puede aprovechar hasta la corteza, estamos hablando de la moringa.

Existen varios árboles pertenecientes a la especie de la moringa, pero en especial la Moringa oleífera, una especie nativa del Himalaya, al oriente de Asia, ha sido utilizada durante miles de años en nutrición, medicina tradicional y producción de cosméticos.

La moringa cuenta con más de cuarenta y seis antioxidantes y noventa nutrientes, ha sido denominada en varias culturas como “El árbol de la vida” o “El árbol de la salud”.

Es un árbol de rápido crecimiento, resistente a las sequías y gran variedad de climas, ha sido nombrado dentro de los “alimentos de seguridad” para casos de emergencia y desde el 2013 se ha plantado en Zambia para asegurar la alimentación en zonas subdesarrolladas.

La moringa tiene propiedades en todas sus presentaciones

Con veinte gramos de hojas frescas tendremos el 20% de las necesidades diarias de vitamina B6, el 12% del hierro y de las vitaminas C y B2, y el 8% del magnesio. De las vainas se obtiene casi el triple de vitamina C.

Para reducir los procesos de envejecimiento, una cucharadita de polvo de hoja de moringa, por su alto contenido de ácido clorogénico sirve para elevar los niveles de antioxidantes. El ácido clorogénico se le atribuye la capacidad de reducir los niveles de azúcar en sangre después de las comidas. Otro alimento rico en ácido clorogénico es el café.

De acuerdo con la FAO (Food and Agriculture Organization), los productos derivados de la moringa tienen propiedades contra células parásitas y la baja presión arterial gracias a su la presencia concentrada de quercitina, un antioxidante que reduce la presión sanguínea.

En estudios de laboratorio con animales, se detectó que los isotiocianatos presentes en la moringa podrían actuar, de manera preventiva, es casos de enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Junto con las almendras y la avena, la moringa han probado ser un maravilloso auxiliar para disminuir el colesterol en sangre.

Los fitonutrientes, eficaces para ayudar a construir un sólido sistema inmunológico, están presentes en la moringa y ayudan en la mejora de la respuesta inmune celular, el número de leucocitos totales y anticuerpos.

Para quienes busquen aumentar su ingesta de aminoácidos y proteínas de orígen vegetal en la moringa encontrarán una fuente confiable. Esta planta es un buen suministro para el cuerpo de proteínas directas a mejorar la piel y nuestros tejidos cartilaginosos, gracias a la concentración de aminoácidos esenciales presentes en sus hojas. Si eres vegetariano, y especialmente vegano, aumentarás tu ingesta de proteínas añadiendo moringa a tu dieta.

Nada con exceso

El consumo racional de la moringa es seguro y no tiene coonsecuencias o contraindicaciones severas.

Aunque todo pareciera maravilloso, como siempre hay que tener precaución especial en caso de embarazo y lactancia ya que las raíces y corteza de moringa tienen un efecto abortivo. Los expertos advierten sobre la moderación en su consumo, pues entre sus efectos secundarios se incluyen pérdida de sueño, exceso de glóbulos rojos y acidez.