¿Qué es un ungüento y para qué sirve?

Seguramente habrás escuchado que puedes utilizar un ungüento para aliviar algún malestar pero ¿sabes qué es?

Comencemos con un poco de historia.

Hay evidencia del uso de ungüentos desde el antiguo Egipto, una cultura que le daba gran importancia a la belleza, la higiene y a lo que en ese entonces se entendía como medicina y se preparaban unos aceites a partir de la alholva (una legumbre como las lentejas o los garbanzos) que utilizaban como mascarilla facial antiarrugas o para eliminar las pecas. Se sabe que Cleopatra se untaba mascarillas hechas a base de oro en polvo que aportaban luminosidad al rostro.

También se utilizaban ungüentos a modo de perfumes hechos a base de mirra, inciensos y otros extractos de origen vegetal combinados con pulpas de frutas, vino de palma y aceite de almendras, si bien estos perfumes en ungüento no son como los que hoy conocemos sí fueron los precursores de un arte que se ha ido perfeccionando con el paso del tiempo.

Por un tema cultural los ungüentos hechos de esencias con capacidades antisépticas eran codiciados por toda la población ya que se utilizaban para embalsamar cuerpos y los trabajadores que los fabricaban eran revisados meticulosamente antes de abandonar sus áreas de trabajo.

Ahora ya conoces los orígenes de los primeros ungüentos, pero ¿qué son?

La RAE lo define como:

1. m. Todo aquello que sirve para ungir o untar.

2. m. Medicamento que se aplica al exterior, compuesto de diversas sustancias, entre las cuales figuran la cera amarilla, el aceite de olivas y el sebo de carnero.

Hay tres clasificaciones de las formas farmacéuticas: Líquidas, sólidas y semisólidas, en esta última es donde se encuentran los ungüentos.

Los ungüentos son una solución espesa compuesta al 100% por una mezcla de aceites, grasas o ambos, que pueden estar o no macerados con plantas y que se mantiene en estado semisólido a temperatura ambiente.

La ventaja del uso de ungüentos en lugar de otras formas de aplicación es que al ser “repelentes” al agua, conservan la humedad natural de la piel, van liberando sus componentes de manera gradual y haciendo más efectivo el tratamiento.

La composición de los ungüentos puede ser de lo más variada, desde ungüentos oculares para evitar microbios hasta auxiliares en el tratamiento de algunas molestias del resfriado, descongestionante de las vías respiratorias y alivio de dolores musculares leves.

Los ungüentos con mentol generan vapores que al ser aspirados por nariz y la boca ayudan en el alivio de la tos y la congestión nasal debidas a los resfriados comunes de esta época.

Además de los beneficios que ya mencionamos, al frotar un ungüento sobre el pecho se reducen los niveles de estrés y ansiedad, así que además de tener el efecto de sus compuestos también genera alivio emocional en los niños y algunos adultos.